febrero 7, 2020

Iniciar una carrera en hostelería con Gastroescuela GIRA Jóvenes



Tras probar suerte en diferentes sectores con trabajos de monitor, azafata, en empresas de embalaje, de limpieza, etc., dos jóvenes han iniciado una carrera en hostelería gracias a Gastroescuela, el espacio de experiencias laborales en restaurantes del programa de capacitación juvenil de Coca-Cola GIRA Jóvenes: Nerea García y Jorge Molina acaban de lograr el contrato al que aspiraban tras seis meses de prácticas en establecimientos de Azotea Grupo (Madrid). Ella trabaja como camarera en Picalagartos, dentro del Hotel NH Gran Vía; él es ayudante de cocina en NuBel, el espacio de restauración del Museo Reina Sofía.

Cómo se inicia una carrera en hostelería

Antes de que entren en el equipo, la coordinadora de Gastroescuela organiza un tour por diferentes establecimientos de Azotea Grupo para los jóvenes que acceden al programa. Luego les presenta al personal en el restaurante donde van a hacer las prácticas.

“Es acogedor, no esperan que tú te presentes, ella misma nos introduce en el Grupo”, explica Nerea. Sin embargo, admite lo complicado de los primeros momentos: “al principio me costó bastante, la verdad, pero poco a poco fui aprendiendo y cada vez sé más.” También Jorge habla de evolución: “la primera vez fue complicado porque es un sitio nuevo, hasta que te adaptas. Lo peor fueron los cuchillos, ahora ya he aprendido a cortar y que, depende de lo que sea, hay que hacerlo más o menos fino.”

Para Nerea, lo más difícil fueron los idiomas: “Cuando entré, dije que no sabía nada de inglés, nada, y ahora por lo menos ya me sé defender y atender a un cliente, que eso yo lo veía imposible. Y además del inglés, aprendes habilidades sociales, no solo como camarera. Ayer mismo, una niña me dedicó un dibujo.”

Experiencias como esa sorprenden a Nerea cada día; a Jorge, el trato con el personal: “Estoy con gente de cocina y eventos y, desde el principio, lo que más me ha sorprendido es cómo me tratan, hay bastante buen rollo y nos apoyamos unos a otros. Yo pensaba que sería todo mucho más serio, pero hay momentos de risas.”

Nerea se queda con la sala, aunque reconoce haber aprendido en la cocina: “yo prefiero sala porque a mí la cocina no me gusta pero sí que de vez en cuando, por conocer los platos, he pedido quedarme de runner, que es el que se encarga de llevar el plato de la cocina a la sala y explicarle al camarero de qué mesa es; así he aprendido muchas cosas.”

“En el restaurante estoy muy a gusto, sigo reponiendo lo que haga falta porque estoy de ayudante y tengo que estar pendiente de que los cocineros tengan género en la nevera”, cuenta Jorge, “pero ahora voy haciendo cosas diferentes, ya estoy con las freidoras y me dejan entrar en el servicio ayudándolos con los platos”.

Por qué apuntarse a Gastroescuela

Para él, “Gastroescuela sirve para formarte y también para que personas con capacidades diferentes tengan la oportunidad de un trabajo en un ámbito laboral normalizado”.  Por eso, anima a otros chicos a apuntarse. También Nerea lo recomienda: “Es una oportunidad para encontrar trabajo y conocer gente y ya no solo eso, sino que además aprendes un montón, por eso yo diría a los que se lo estén pensando que no tengan miedo de empezar algo nuevo, que aunque no sepan, van a aprender poco a poco y que van a ofrecerles siempre la mano.”