marzo 3, 2017

PROMOVIENDO LA LECTURA DESDE LOS VALLES DEL PIRINEO

promoviendo lectura

Enclavada en el valle del Erro (Navarra), rodeada de las cumbres del Pirineo, a casi mil metros de altura, la pequeña Biblioteca de Aurizberri-Espinal (21 sillas contando la de la bibliotecaria) es grande en iniciativas, como demostró al lanzar la primera página web de una biblioteca de Navarra y la única biblioteca móvil de la Autonomía. Y sigue demostrándolo con proyectos de animación a la lectura como el que le ha valido el Premio María Moliner, concedido por el Ministerio de Cultura con la colaboración de la Fundación Coca-Cola, como parte de su compromiso con el fomento de la cultura local.

Hablamos con la bibliotecaria María del Mar Agós sobre la trayectoria de la Biblioteca y el proyecto premiado Piensa globalmente, actúa localmente.

¿Cómo es la Biblioteca de Aurizberri-Espinal?
Es una biblioteca muy pequeñita, la segunda más pequeña de Navarra tanto en metros cuadrados como en fondo y presupuesto, pero a la vez todos los bibliotecarios que hemos pasado por aquí hemos buscado la manera de que pudiera salir al exterior, de conseguir financiación.

¿Qué supone la biblioteca para el municipio?
Está en el pueblo de Espinal, pero depende de un valle que agrupa varios pueblos. Como es tan pequeña, da servicio a varios valles para conseguir llegar a los 3.000 habitantes que marca la Ley de Bibliotecas de Navarra. Y al final es un punto de encuentro para los valles.

¿Cuántos usuarios tenéis?
En principio, llegamos a los 3.000 habitantes, pero usuarios habituales serían un 60% de todo el censo y como el carnet es común a todas las bibliotecas de Navarra es difícil saber qué usuario es tuyo o no.
Nosotros además somos la única biblioteca móvil de toda Navarra. Damos servicio a domicilio, vamos por los diferentes valles, casa por casa y también a colegios, asociaciones, residencias de ancianos, a un centro de menores… Eso nos permite tener un carnet especial de usuarios de la biblioteca móvil. Fue una iniciativa que surgió con el anterior bibliotecario, mi compañero Martín Zaragoza, y lleva ya unos 20 años. Empezó con dos pueblos y para personas que no tenían movilidad y poco a poco ha ido creciendo hasta dar servicio actualmente a 34 localidades.
Este servicio de puerta a puerta es el mejor valorado de nuestra biblioteca, se creó por las condiciones que tenemos en el Pirineo, estamos a casi mil metros de altura, las carretas no son buenas, la mayor parte del año están heladas o nevadas, y apenas hay autobuses, así que hay muchas personas que no se pueden mover y pensamos que era mucho más fácil que se moviera una persona que 3.000.

¿Qué destaca de vuestra trayectoria?
Lo que me gusta mucho de esta biblioteca es que siempre se ha movido y ha hecho muchas cosas innovadoras. Además de la biblioteca móvil, fue la primera que tuvo web en Navarra, ¡con cuatros idiomas! Siempre ha participado en proyectos europeos, también tiene un premio de buenas prácticas…

¿Cómo reaccionó el municipio a la concesión del Premio María Moliner?
Fue la locura, yo misma no me lo creía. Todo el rato gente que va pasando para felicitarnos… Solo el lote de libros supone el presupuesto de libros de la biblioteca de cinco años y los 12.000 euros del premio equivalen al presupuesto de 15 años de la biblioteca. Ha sido una locura en el valle y fuera, porque el resto de compañeras bibliotecarias también me han llamado… ¡Es que es la primera vez que este premio se lo lleva una biblioteca de Navarra!

La biblioteca como punto de dinamización

¿Cómo nació la idea del proyecto premiado?
En el Manifiesto Universal de las Bibliotecas dicen que la biblioteca debe ser un punto de dinamización dentro de su zona. Yo siempre me he creído mucho este manifiesto y me preguntaba “y cómo lo hacemos”. La idea del proyecto surgió mirando al final del año los libros más leídos de la biblioteca y al compararlos con los libros más leídos en todo el territorio español y navarro me di cuenta de que en el Pirineo somos un poco diferentes. Aquí más que a Dolores Redondo, por ejemplo, leemos a autores locales, el autor más leído es de un pueblo de al lado, el libro más leído era sobre la batalla de Roncesvalles. Aquí nos gusta lo local y por eso el proyecto Piensa globalmente, actúa localmente.

¿En qué consiste el proyecto? 
Tiene cinco líneas de trabajo diferentes. Aparte de las actividades de fomento de la lectura habituales por el día del libro, el día de la biblioteca… quisimos agrupar otro tipo actividades que ya la biblioteca venía haciendo, darles una unión y unos objetivos. Una línea era la de innovación, en la que por ejemplo hemos estado haciendo un curso de informática para adultos. Otra línea fue la de creación artística y cultural, que es la más habitual de las bibliotecas pero intentamos que vinieran autores de aquí para potenciar la sabiduría y la cultura del Pirineo.
En la biblioteca social está el puerta a puerta bibliotecario y hubo también otras actividades como la biblioteca solidaria. Luego había otra línea de participación y gestión del conocimiento, que eran actividades para que los usuarios se sintieran participes de la biblioteca. Y la línea que unía todo era la memoria local del Pirineo.

Promoción de la cultura y de la diversidad

¿Qué actividades de fomento a la lectura destacarías? 
El proyecto tenía más de 50 actividades. Una que tuvo mucho éxito fue un concurso de fotografía, el bookface, que lo que hacíamos era usar una parte del libro como parte de tu cuerpo. Recibimos más de 300 fotografías, es una actividad muy fácil de hacer y mucha gente se animó a leer los libros que había buscado para fotografiarse.
Otra que ha tenido también mucho éxito es la mochila violeta, que creamos para el día de la mujer con libros infantiles que tienen que ver con la igualdad de género. Esa mochila nos la han pedido mucho, se ha trabajado en las aulas y también nos las han pedido asociaciones de mujeres, familias… ¡está todo el rato prestada!
Otra actividad, que es muy sencilla y no es original, porque la copié de una biblioteca de Seattle, fue el dominó de libros. Lo hicimos para el día de la biblioteca en octubre, que no sabía qué hacer porque habíamos consumido ya el presupuesto del año. Nos costó horas, porque eran muchos libros y se caían todo el rato, hicimos dibujos, lo montamos y al final, lo tiramos entre todos y grabamos un vídeo. Pues con la disculpa del dominó vinieron a la biblioteca muchos niños que no habían venido nunca y salieron con el carnet de la biblioteca y ahora son usuarios.

¿Qué respuesta está obteniendo el proyecto?
Estuvo en marcha durante todo el 2016, aunque alguna actividad que no se pudo hacer se implantará en 2017, sobre todo porque el proyecto ha tenido tanto éxito que no cabemos. En esta biblioteca hay 21 sillas contando la mía. En los clubs de lectura la gente viene con las sillas plegables de su casa. En una charla llegamos a ser 200 personas y tuvimos que ir al frontón del pueblo. La respuesta al proyecto nos llegó a sobrepasar, ¡todo el mundo quería venir a todo! Este año hemos buscado un local para hacer algunas de las actividades.

Apoyo a la cultura local

¿Cómo beneficia el Premio a la comunidad?
El día que cogí el premio allí en Madrid dije una cosa que me parece muy importante. Normalmente para todo esto de los premios, los actos públicos… los municipios pequeños, y más si estamos en zonas con poca población y envejecida, parece que somos los olvidados. Recibir el premio nos hizo sentir que piensan en nosotros, en nuestro esfuerzo.

Coca-Cola busca promover la cultura local prestando apoyo a iniciativas como este premio, ¿qué opináis de su implicación?
Pues tengo que decir que cuando estuve en Madrid recogiendo el premio, a mí me lo dio el representante de Coca-Cola y me pareció que se había interesado por el proyecto, que lo había leído, le ponía emoción, dijo un montón de cosas del proyecto. Me llamó tanto la atención que investigué las actividades de fomento de la cultura de Coca-Cola, que no conocía, y me parece fantástico.