abril 23, 2018

Mujeres empoderadas, mujeres GIRA Mujeres

Mujeres empoderadas, Gira Mujeres

“Educar la mente, sin educar el corazón, no es educación en absoluto”. Rosanna Blasco, formadora de GIRA Mujeres en Castellón, resume con este aforismo de Aristóteles el espíritu del proyecto de Coca-Cola para mejorar la empleabilidad de mujeres en riesgo de exclusión social.

El programa GIRA Mujeres, desarrollado por Cruz Roja, comienza con sesiones de preparación personal y emocional que permitan dirigir las actuaciones posteriores hacia su inserción laboral con mayores garantías y mayor protagonismo por su parte. Para ello, en estas etapas iniciales, se trabaja su motivación hacia el empleo y su empoderamiento, y se analizan conjuntamente las consecuencias que los roles y estereotipos de género tienen en su trayectoria profesional y procesos de búsqueda. También se aborda cómo está el mercado de trabajo para que cada mujer descubra sus posibilidades en función de sus necesidades, capacidades y aspiraciones.

“Trabajamos para empoderar mujeres que se topan con todo tipo de dificultades para acceder al empleo. A veces sucede que hace tiempo que están alejadas del mercado laboral y traen expectativas poco realistas. En la mayoría de las ocasiones, nos encontramos mujeres con responsabilidades familiares a las que les cuesta conciliar por la falta de corresponsabilidad en materia de conciliación por parte de la familia, las administraciones y las empresas. En general, suelen presentar problemas de escasa valoración o falta de reconocimiento de las competencias que han ido adquiriendo a lo largo de su vida. Por eso lo primero que trabajamos es la autoconfianza”, explica Maika Sánchez, responsable del Plan de Empleo de Cruz Roja.

Para Rosanna Blasco, “formar, o mejor, acompañar en su camino a las mujeres de este programa ha sido descubrir que las habilidades en gestión de conflictos y el empoderamiento eran ya un máster superado para ellas, aunque no lo supieran”. Como docente de GIRA Mujeres, confiesa que ha tenido el “privilegio” de aprender más de lo que intentaba transmitir: “Ver crecer y ver reír a personas que se obligaban a superarse y que aprovechaban con todas sus fuerzas una oportunidad de formación, regresando a las aulas o volviendo a tomar apuntes de una teoría que hablaba de realidades conocidas es un reto y una inmensa responsabilidad. Callar para dar voz a quienes se atreven a hablar después de muchos silencios impuestos ha sido una gran práctica de aprendizaje y de constante readaptación”.

Según ella, “aunar a un grupo tan heterogéneo y conseguir su cohesión es la mejor dinámica de equipo”. Para Arantxa Fernández, formadora en La Rioja, ese fue uno de los principales retos: “Mi apreciación fue la de encontrar a un grupo de mujeres de diferentes edades, perfiles profesionales, formación y diferentes estados emocionales respecto a las expectativas de éxito en el proceso de búsqueda de empleo. Pero al escucharles en una rueda de presentaciones, percibí que mantenían toda la esperanza de encontrar su oportunidad, de seguir fortaleciendo sus competencias de empleabilidad, su deseo de seguir compartiendo nuevos aprendizajes en grupo, de ilusionarse con el proyecto en el que participaban”.

Cómo vivieron el proceso las participantes

“Me acerqué a Cruz Roja buscando trabajo. Mi autoestima estaba mal, estaba desanimada y decaída por mi situación. Me hicieron una entrevista para saber mi formación académica y mi experiencia laboral. Me explicaron que necesitaría recibir orientación puesto que estaba despistada en cuanto a la búsqueda de empleo como se hace hoy día, porque llevaba muchos años fuera del mundo laboral por problemas personales. Gracias a la formación volví a relacionarme con gente. Me volví a sentir útil y realizada”, relata María Mónica Lanz, de Cartaya (Huelva).

“La experiencia me ayudó a muchas cosas”, explica María Vega Prieto, de La Rioja, “a conocer tanto mis propias habilidades como las competencias que podía ofrecer y cuáles podía trabajar para encontrar mi ansiado empleo”. A Ksenia Irod, de la Asamblea de Sevilla, GIRA Mujeres también le dio la oportunidad de conocerse más y reconocer qué competencias mejorar: “Gracias a esta oportunidad ya sé de qué deseo trabajar, ya no me siento perdida y sé qué pasos debo dar para conseguir mis objetivos laborales. Me siento muy emocionada y animada, he aumentado la seguridad en mí misma, porque ahora sé que todo es posible”.

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